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lunes, 9 de agosto de 2010

Un pueblo patagónico que depende del Estado

La ganadería ovina fue perdiendo terreno

RIO MAYO, Chubut (De un enviado especial).- El 22 del actual este municipio cumplirá 75 años, aunque la presencia de habitantes en este lugar es más antigua. Tehuelches y mapuches habían dado nombres originarios a la vera de este río, al sitio encajonado en un amplísimo cañadón que tiene como defensas naturales paredes de 500 metros.

Río Mayo está en una especie de olla y, si se llega por aire, aparece de la nada debajo de uno después de cientos de kilómetros de planicie. Pegado a la ruta 40, tiene algún movimiento de turistas de paso rumbo a Chile. Su fuerza económica fue durante muchos años la ganadería ovina. Es la capital nacional de la esquila. Aunque el casco urbano hoy vive más de sueldos estatales de la Nación, la provincia o el municipio.

Entre el Escuadrón 38 de la Gendarmería y el batallón de Ingenieros 9 del Ejército llegan al diez por ciento de sus 3500 habitantes. Para una economía pequeña es importante ese flujo de dinero que llega todos los meses vía sueldos y que queda en el sector de servicios locales.

La intendenta, Paola Santos, ve en esa presencia uniformada una ventaja social para el pueblo: "Como rotan cada dos o tres años siempre se renueva la energía de la sociedad con las ganas de la gente que llega y quiere ponerse a hacer cosas. Por ejemplo, ahora vino un profesor de karate y ya se anotaron muchos". Confía ahora en la mano de obra que se empleará para pavimentar 18 cuadras, que están muy bien iluminadas.

Las casas son bajas, con tratamientos especiales para almacenar calor. Desde 2007 los hogares cuentan con gas natural. Algunos dicen que el sistema comprimido anterior calentaba más y que hoy se paga mucho por un producto que aquí debe usarse para calefaccionar todos los ambientes. Con estos días de frío una solución encontrada fue conservar el calor en una sola habitación y cerrar los demás espacios caseros.

Publicado por: Diario La Nación

domingo, 8 de agosto de 2010

Las penurias de un pueblo acorralado por la nieve y el frío

En Ricardo Rojas padecen el peor invierno en 10 años; calculan que morirá la mitad de las ovejas

En esta estancia situada en Ricardo Rojas, a 78 kilómetros de Río Mayo, estiman que, por las nevadas, perderán la mitad de la hacienda


RICARDO ROJAS, Chubut.- Apenas 75 casas rompen la monotonía blanca en decenas de kilómetros. La comunidad rural alberga a menos de 250 personas, cuya vida gira alrededor de las ovejas. Es un mal invierno para ellos. Uno de los peores en muchos años. De los cuatro más calamitosos que recuerdan sus más antiguos habitantes.


La calificación va de la mano de la mortandad de ovinos, sustento de la economía local. Repasan en el pueblo las nevadas más destructivas. Encadenan la actual situación con los males vividos en 1948, 1964 y 2000. Hoy la ruta de acceso está liberada, pero 78 kilómetros los separan de Río Mayo, la localidad más grande de la zona. Y hace dos semanas que penan con permanentes 15 grados bajo cero.


La nieve y la helada son una combinación mortífera para las ovejas. Sólo cuando mejore el clima conocerán las pérdidas. Las estimaciones, a ojo de baqueano, son malas. "Pienso que morirán entre el 50 y el 60 por ciento", afirmó Esteban Alberdi, el hombre que más conoce este lugar. Tiene 77 años y cada día de su vida trabajó aquí, 350 kilómetros de Comodoro Rivadavia. Su estancia nace en el propio pueblo; su casa fue la tercera edificada y su padre puso el hombro antes que él para convivir con la naturaleza en estado puro.


Esa casa paterna quedó sepultada por un médano en 1969; hoy sobresalen apenas unos hierros. Los Alberdi no se fueron entonces y la presencia aquí del hijo y el pequeño nieto de Esteban garantizan que la familia seguirá dando pelea a las nevadas.


"Le tenía miedo a este invierno, después de unos años sin nevar podía aparecer algo así. Esta fue una de las peores nevadas que recuerdo", contó Alberdi mientras acompañaba a LA NACION entre algunas de sus ovejas.


Los Alberdi tienen 1700 ovinos. A menos de un kilómetro de su casa, empiezan a encontrarse los cadáveres de ovejas vencidas por la falta de alimento. Señala en un grupo a una que queda rezagada; estima que no llegará al fin del día. Se esfuerza por enderezar a otra ya rendida.


Ese animal puede tener más suerte porque será cargada luego en la camioneta para alimentarla de manera artesanal. No podrá hacer lo mismo con todas. Salvará las que pueda. ¿Y después?


"Habrá que empezar de nuevo, pedir un crédito, esperar que nos bajen algunos impuestos para permitir que nos recuperemos... no voy a vivir como un jubilado, así que seguiré luchando", explicó.


El 10 de julio pasado, cayó la gran nevada. Amontonó un metro sobre el terreno. Los días helados sumaron castigo. Y el 29 de ese mes, la nieve reapareció con fuerza.


Muchos poblados del departamento de río Senguer quedaron bloqueados. La maquinaría de vialidad provincial despejó las rutas. Incluso, abrió las huellas dentro de los campos, fundamental para que los estancieros dieran socorro a la hacienda.


Con los caminos despejados, pero aún riesgosos, llegó la asistencia. Los camiones del escuadrón 38 de la Gendarmería pudieron trasladar 40 toneladas de ayuda, desde forraje hasta alimentos. El apoyo de esa fuerza de seguridad es vital en este lugar.


A 20 kilómetros de Ricardo Rojas, los gendarmes son recibidos con agradecimiento en la estancia La Serrana. Laura Hernando, administradora del lugar, piensa cómo usará el cargamento enviado por la provincia a través de los vehículos pesados de la Gendarmería.


Hielo y desolación


"No sabemos por dónde empezar a alimentar al ganado. Así de mal está la situación. Hay que resignarse a salvar lo que se pueda. Cuando llegue el deshielo, vamos a saber realmente cuántas ovejas murieron, pero, por ahora, vemos muy pocas de pie y eso marca una gran mortandad", comentó Hernando a LA NACION.


Desde el aire la observación avala los dichos de la estanciera local. Se ven importantes rebaños en busca de sacar el alimento que puedan de entre la nieve. No se visualiza la cantidad de ovejas que de a miles deberían estar pastando por estas horas en la zona.


Pero, más que el ganado ovino, en el helicóptero de la Agrupación Aérea Trevelín de la Gendarmería, a cargo del comandante Jorge Rodríguez, se buscan detectar las posibles dificultades de los habitantes de la región.


En estos días, esa aeronave fue usada para llegar a puestos de estancia de los que no se tenía noticias, para verificar qué necesidades tenían aquellos que viven en lugares donde no puede llegarse por tierra. Con la sola presencia del helicóptero y de su abnegada tripulación, los pobladores saben que la soledad natural del lugar no los deja del todo aislados.


"Hacemos un trabajo de apoyo en equipo con vialidad y defensa civil de la provincia. Esperamos ahora que el deshielo sea progresivo para que las rutas no queden bloqueadas por el agua, pero lo importante es que se puede llevar la ayuda adonde se requiera", explicó el comandante Carlos López, jefe del Escuadrón 38 de Río Mayo.


En ese pueblo siguen los recuerdos de las grandes heladas anteriores. "En 1948, mi madre calentaba tachos de 20 kilos para usar el agua caliente en las puertas, porque el frío las pegaba en los marcos y no se podía ni salir de la casa", contó Rodolfo Montenegro, escritor e historiador local.


El gobierno de Chubut, por su parte, anunciará en los próximos días subsidios para los productores afectados.


Publicado por: Diario La Nación - Daniel Gallo Enviado especial Foto: Enviado especial / Aníbal Greco

Cómo se vive con -25 grados

Incluso en parajes habitualmente helados, los pobladores cambian su rutina por las temperaturas extremas

RIO MAYO, Chubut.- El chico camina solo por la calle, minutos antes del amanecer. Debe de tener seis o siete años, y su mochila es casi tan grande como él. Es una escena común en todo el país, pero este chico avanza a paso firme rumbo a la escuela ¡con 25 grados bajo cero!

No se trata de una sensación térmica, sino de la temperatura real registrada anteayer en este municipio que está bastante lejos de la cordillera, a 131 km del paso fronterizo más cercano, y que ni siquiera está en una zona de altura. Justo aquí se sintió el clima más frío en todo el país durante la ola polar. La importante nevada de la semana anterior atrajo la atención hacia esta zona. Pero es el día más helado lo que genera una curiosidad especial: ¿cómo se vive con una temperatura tan extrema?

La escena del comienzo da cierto margen de respuesta al apuntar a la normalidad. Quizá parezca un desacierto preguntar semejante obviedad para los 3500 pobladores de Río Mayo. Sin embargo, las contestaciones al azar siguen la línea de "hace mucho frío". Entonces, hasta para el clima normal de la Patagonia profunda, el frío es una singularidad.

Así que no sólo es el observador de paso, como este cronista, quien busca conocer cuántas capas de ropa pueden superponerse, sin que importen combinaciones absurdas de colores, y cambia los zapatos porteños por unos borceguíes generosamente prestados. El poblador local, acostumbrado a fríos intensos, también se sorprendió y puso de moda de urgencia las medias térmicas, que unos días antes ni siquiera eran tomadas en cuenta, como explicaron los vecinos de Río Mayo.

El miércoles fue el pico de frío, pero los días muy helados ya suman un par de semanas y se empiezan a tomar precauciones. "Evaluamos la posibilidad de pasar el turno mañana a la tarde por este frío", contó Cristina Sandoval, que desde hace seis años es la directora de la escuela N° 148, uno de los tres establecimientos educativos del pueblo. Relató cómo los padres empiezan a llamar al colegio para saber si habrá clases o no, o si la calefacción funciona.

Río Mayo no tiene un trazado urbano grande; las distancias se cubren con facilidad a pie, pero no en estos días. "El automóvil acá no es un lujo: es una necesidad", indicó Sandoval. Para trasladarse unas pocas cuadras, todos usan un vehículo, que dejan encendido y con la calefacción al máximo si la visita no será muy prolongada.

Por la mañana puede verse al agua cristalizarse en cavernosas formas bajo los automóviles y los ejes pueden bloquearse por el frío intenso. En el Escuadrón 38 de la Gendarmería puede verse el tratamiento especial para sus camiones. A la noche se mantiene la temperatura bajo el chasis con fogatas de leña.

Una medida tan extrema es necesaria porque esos vehículos son vitales aquí, son los únicos que pueden transportar la asistencia a las comunas castigadas por la nieve.

Entonces, ¿se puede trabajar incluso al aire libre con esa temperatura? Sí. Aquí, en Río Mayo, se pudo comprobar que cuando el termómetro pasa los 20 grados bajo cero es posible desarrollar la vida lo más normal posible. Sintiéndose el frío, claro, algo que nunca es agradable, pero tampoco es paralizante ni provoca un sufrimiento inhumano. No hay viento, y eso ayuda.

Así lo entendió también Gustavo Monsalvo, director del hogar escuela. "Los docentes me preguntaban si suspendíamos o no las clases. Pero si los chicos venían, no los íbamos a mandar de vuelta", indicó. A ese establecimiento concurren 50 chicos de nivel primario, pero su aporte fundamental a la comunidad es el sostén educativo de 15 menores que viven allí durante el año escolar, dado que sus familias son de comunas alejadas. Cuando el director preguntó a cinco alumnas si sintieron el frío, la respuesta "¡Sí!" fue instantánea. Otra señal de que no fue un día común, pese a que el río que da nombre al lugar esté congelado como cada invierno.

El acostumbramiento a temperaturas bajas permite ciertas previsiones para sostener la vida social. "Se usa mucho el gimnasio municipal, para campeonatos de fútbol, talleres de danzas y otras actividades que se pueden hacer en espacios cubiertos", afirmó la intendenta, Paola Santos.

Rodolfo Montenegro tiene 75 años, la misma edad de Río Mayo; su padre fue uno de los pioneros de la zona. Escritor y memoria viva del pueblo, no duda: "Hace 27 años que volví y no recuerdo un invierno tan duro".

Fotos

1 de 19 - La nevada más importante de la historia de Río Mayo, Chubut, con temperaturas de 25 grados bajo cero hace peligrar la hacienda por falta de alimento -






2 de 19 - Hacienda Esteban Alberdi, los animales están en peligro por la falta de alimento y de a poco se están muriendo -






3 de 19 - Esteban Alberdi, es productor y trata como puede de salvar sus animales, intenta reanimar una oveja que se está muriendo congelada -









4 de 19 - Varios de los animales de Esteban Alberdi se encuentran en las mismas condiciones, muchas veces todos los esfuerzos son inútiles -











5 de 19 - Un hombre cabalga por las calles de Río Mayo donde las temperaturas alcanzaron los 25 grados bajo cero en esta temporada invernal -








6 de 19 - Las intensas nevadas trajeron como consecuencia la falta de alimento, los animales se están debilitando y muriendo congelados










7 de 19 - Los gendarmes prenden fuego debajo de sus camionetas para descongelarlas y poder hacerlas arrancar -











8 de 19 - Una mujer camina por las congeladas calles del pueblo durante el invierno más crudo que le tocó vivir a Río Mayo.











9 de 19 - Las ramas de las plantas y los árboles se congelaron debido a las bajas temperaturas.












10 de 19 - La bajas temperaturas que alcanzaron los 25 grados bajo cero congelaron el Río Mayo, un gendarme permanece parado sobre el río









11 de 19 - Todo está cubierto por la nieve y el hielo, vista de un banco congelado en la plaza del pueblo.












12 de 19 - Todos los pobladores aseguran que el clima no es el habitual, que si bien los inviernos son muy crudos, este fue el peor.











13 de 19 - La sombra de tres hombres se recortan en un helado atardecer en Río Mayo.












14 de 19 - Las congeladas calles de Río Mayo presentan un panorama desolador, se evita salir a la calle si no es necesario.











15 de 19 - Un termómetro marca la temperatura que es de 20 grado bajo cero.











16 de 19 - Los que se dedican a la cría de ovejas atraviesan uno de los momentos más críticos, los animales se están muriendo por falta de alimento, se debilitan y mueren congelados.








17 de 19 - Gendarmería reparte forraje en las hacienda de la zona para ayudar a alimentar a los animales











18 de 19 - Las huellas de un vehículo se recortan en un camino congelado de Río Mayo.












19 de 19 - Un potrillo murió congelado en la estancia La Serrana, debido a las temperaturas que alcanzaron los 25 grados bajo cero.











Daniel Gallo Enviado especial - Foto: LA NACION Aníbal Greco - Publicado por Diario La Nación